Adiós a la inocencia

1:45 María Gabriela León Hernández 2 Comments

Amar la poesía es amar la vida

En los vagones del Subterráneo
la niña vende libros de colorear.
Con atrevida ingenuidad y desganada sonrisa
busca ganar ternura
al palmear las manos a extraños
que las esconden temerosos de infectarse de pobreza.


Cansada se sienta a jugar
con monedas atesoradas
en la soledad del bolsillo del pantalón;
tiene el estómago vacío
y la desilusión llena.


Un hombre que contempla
sin pudor sus incipientes senos
se acerca y le habla al oído.
Ella lo mira con temor.
Saca las monedas y las cuenta:
una, dos, tres y cuatro.


El tren se detiene y abre las puertas.
Apresurada la niña se baja y camina
junto al desconocido.
Él la abraza mientras
desliza entre sus dedos
un billete sudoroso de lujuria.

Hojas de colorear vuelan sobre el andén…
Amar la poesía es amar la vida



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